Intimo

Llegué a Intimo por referencia y no por preferencia; no conocía el lugar, así es que no sabía si saldría con indiferencia o con grande complacencia. Sin dudas, haber ido  a Intimo acompañado por mi esposa María fue una grata experiencia. Siempre la compañía y el lugar hacen una importante diferencia. 

La referencia fue dada por un amigo llamado Telly Ríos, que tiene  disposición de recomendar buenos platillos; Y por lo que he podido ver hasta ahora, le saca provecho a los lugares de buena comida y no escatima con justos cumplidos. Sin darme cuenta parece que he hecho a un “foodie” de amigo. 

Tengo que de alguna manera brindarle homenaje a esa recomendación, y es que el lugar la verdad que es digno para hacer algo de relajo y para degustación. 

Un tema curioso y distinto, es que llegar al lugar fue como encontrar un tesoro o un secreto bien escondido. No tiene letreros afuera, ni señales de mostrar donde es que están metidos. Si no sabes dónde es, te va costar llegar sin ser dirigido, a no ser que uses waze o tengas dones intuitivos. Parece que le hacen homenaje al nombre y es como un privilegio estar en este lugar que tiene un ambiente distinguido. Lo menciono para preparar al que esté planeando hacer el recorrido.

Yo sugerí que pusieran un letrero afuera como mínimo, pero me respondieron que uno de sus secretos es ser discretos, así es que a sus razones termino dándole mis respetos.  Tendría que admitir que con fuerza no discrepo. Algunas veces es bueno, procurar irse con su propia estrategia como reto. Yo hubiese colocado no uno, sino más de un letrero, pero si yo tuviera un restaurante, probablemente le pondría al nombre del sitio, algo relacionado con versos  y con alegres gritos. Cada loco con sus propios líos, es lo que a veces me decían un par de tíos.

Una vez llegas, el ambiente en la barra, denota que es divertido.  La cocina es tan ordenada como cercana; puedes ver dedicación y buen estilo. La reacción al entrar es que te alegras que podrás ser atendido. Pero quedas aún más sorprendido cuando finalmente la carta de cocteles te la han compartido y cuando te empiezan a explicar el menú que ellos tienen listo para ser repartido. Además de esto, la música para que te digo. Yo por mi lado quedé complacido. Este es un restaurante que parece que el ser sorprendido lo hace más divertido. La originalidad y variedad lo utilizan como vestido, así es que en la comida podré hacer cumplidos sin enterar en detalles sobre el surtido. Me explicaron que 90% de sus ingredientes viene de locales cultivos, lo cual denota la importancia que le dan a sus productos nacionales producidos.  Ya bastante que he revelado en este algo extendido escrito. No le haría justicia al que  o haya ido. Reconocimiento que podría dejarse con propina en la mesa.

Estoy dispuesto a compartir la atención especial recibida. La importancia que le dan a los detalles de manera seguida. A pesar de estar siempre encima, la atención de Michelle, Andrés y Andrea, nunca marea. 

Entre detalles perdidos por estar con mi esposa en conversación sumergido, nunca supe los nombres de los otros involucrados en esos servicios.  Son varios los que están al tanto de tus pedidos. Ya me tocará en otra ocasión darles merecidos cumplidos. A Intimo estoy dispuesto a regresar con mi esposa y también con varios amigos. El lugar tiene tal vez algo cerca a 30 puestos para ser atendido.  Yo haría la reserva, porque difícilmente saldrás arrepentido. 

Si tienes pareja recomendaría dejarla exclusiva en tu primera visita.  Si no tienes pareja, empezar con la ayuda de sus delicias, tal vez te ayude a incentivar a que te den algunas caricias. A Intimo lo recomiendo por su originalidad, y su servicio, y se merecen que lo mencionen en varias revistas. Leer más

Los Años Locos

Restaurantes como Los Años Locos son pocos. Estemos claros que aquí vas a comer una gran variedad de manjares, y aunque no tenga nada de malo comerse un plato de arroz con porotos, yo recomendaría que seleccionaras del menú de sus múltiples opciones otros.

Al Sr. Ruben Van del Werf, no lo conozco, por ende, los elogios, no son ni pagados o acordados. Creo que hay similitudes en filosofías y gustos propios.  Leí la introducción de su invitación al restaurante y su carta de vinos, realizando que compartimos una pasión que hace un llamado a seguir su invitación.

En variedad, creo que tienen de todo. Si vas con una familia grande, es casi imposible que no encuentres lo que buscas uno o lo que busca el otro. Carnes, pastas, pescados, vinos, postres y tragos. Restaurante, bar y salones privados. Te ofrecen ver deportes, que brindan grandes emociones. Yo no sé de lugar que tenga más opciones. Este lugar sin dudas pasa entre mis mejores restaurantes revisados.  Pero además de opciones, está la calidad de sus sabores. Yo les hablaré de las degustaciones que han sido mis selecciones.

Empezamos por las entradas qué hay un montón que en mi lista yo tengo. Las empanadas que se le ponen chimichurri y picante son de carne, estas no solo te abren apetito, sino que te dan más hambre.  De aquí puedes pasar a unos calamares rellenos de manchego. Cuando los pruebes le vas a desarrollar un gran apego. Al que le guste la morcilla, que la pida, aunque no sea para todos una selección preferida. Lo que si puedo decir es que juntarla con el condimento que lleva tomates y aceite de oliva, es algo que no se te olvida.  Es todo un dilema decidir cuál de esos condimentos son de las selecciones preferidas.

Es obvio que en un restaurante argentino pedir carnes es bueno, porque cortes tienen bastantes.  Entrañas, vacío, New York, de todos los cortes finos, en fin, espero que cuando que me entiendan el mensaje cuando de variedad de carnes les digo. Lo que sí puede ser sorpresa es qué hay tremendas opciones en productos de mares. Quién hubiese pensado, que estas están muy apartadas de ser despreciables. Puedes pedir salmón gratinado, que vas a quedar encantado. Puedes optar por uno planchado, si lo que quieres es por irte con algo para digerir más simple que complicado. El atún con salsa oriental, es una opción digna para disfrutar.  No nos olvidemos, que siempre te invitan a pasar por su variado salad bar.

Complementando su selección de vinos puedo decir qué hay pocos que reflejan la pasión que compartimos. El seleccionar buenos vinos, es como comprar para navidad, el mejor de los pinos.  En pocos lugares encuentras pago de los capellanos, así como también es raro encontrar Susana Balbó, reconocen el valor de un menos comercial Cuvee Alexandre  Lapostolle. En vinos, que tremenda selección.

A la hora de los postres, yo solo puedo hablar del mejor pie de chocolate que puedas comprarte. Es tan bueno, que nunca he podido probar otros postres de los que ellos te ofrecen a darte. Sin dudas un deleite vas a darte. El problema es que pidas uno y sean muchos con los que compartes.   El pie de limón es el de mi esposa su selección. Cada uno con sus preferencias, yo solo agradezco que se pueda cumplir toda esa tentación.

Aprovecho a comentarles qué hay dos sucursales. Una nueva en Costa del Este y el otro que tiene años, dicen ellos que en San Francisco pero yo digo que se entra por la calle cincuenta. Al que vayas dependerá de dónde te encuentras.

En fin, el tiempo que pases aquí vas alegrarte. Con sus platos y sabores vas alocarte. De seguro, vas a querer más tiempo quedarte. Asegúrate que cuando termines de comer, puedas pararte.  Se nota que en los Años Locos, tienen toda la intención de enamorarte.

 

Felipe Motta

Felipe Motta se escribe con F de felicidad y M de Mocha.  Donde el buen servicio se nota, y los vinos dan para escribir notas.  Yo pienso que una sección de cafés también toca. Sería una sugerencia en esta nota.

 

Comprar vinos en Felipe Motta siempre me provoca.  A mi esta labor en la casa me toca y yo por eso es que guardo una cava para cuidar de las mejores compras.  Es por esto que yo me he inscrito desde hace varios años en el wine club de Felipe Motta.  Dos vinos son los que cada 2 meses me tocan; Y tengo el privilegio de recibir del enólogo o el dueño una nota. Hay que complementar este club con otras compras. El club es para probar diferentes cosas.

 

Quien quisiera algo mejor, se equivoca. Aquí el buen gusto se nota. No solo por vinos, sino también por abre bocas. 

 

También por otros licores, y por otras cosas especiales como cervezas artesanales.  Otra sugerencia es que se abra más el compás y degustemos más de estas nuevas cervezas, que probando es que uno se da cuenta de lo bueno que son las cosas. 

 

La experiencia gastronómica hace del vino una experiencia exótica. La experiencia del vino hace que uno pueda elegir las mejores cosas. Juntemos estas dos que siempre cuando están juntas se notan. Arranca con un aperitivo y cierra con un licor o digestivo. Esto decía mi suegro, que le decían el Gran Chivo.  

 

Mi lista ha ido evolucionando empezando en Argentina desde Altos de las Hormigas, al reserva, y luego otras casas. Achaval Ferrer, me lo puedes creer, es fenomenal.  Pero si tengo que recomendarte algo me voy con un Susana Balbo. El Salentein precio calidad es genial. Luigi Bosca va bien en mi boca, y la mayoría de las veces Malbec es que me provoca.  

 

Pero los chilenos no se quedan atrás, porque de la casa de Concha y Toro, tenemos a Terrunyo, Y Casa Concha. Clase de vinos qué hay que elegir buenos días cuando se toman.  Con Don Melchor, no se habla, si no se toma.

 

Los Españoles que nacieron para comer y cocinar no los podemos dejar atrás. Gran Fausto se menciona por su gran relación de precio que denota generosidad.  Desde Lan para luego subir a otros como An2 y a mejor categoría  An,  un nivel distinto de satisfacción te dan.  Y en Albariños por excelencia con Martín Codax, y también Santiago Ruiz, a mí siempre me ponen feliz. 

 

De italianos, te recomiendo algunos chiantis, y todos los brunellos, hay varios que tomarse solo una copa es como un duelo. No sé si es su técnica o es el suelo. Pero a mí que no me quiten el vino porque muero.

 

Felipe Motta, se escribe con F de felicidad y con M de Mocha.  Avísame cuando quieras ir, que posiblemente te acompaño porque a mí siempre me provoca.

Azafrán

Los que van, regresar procurarán. Los que van se asombrarán. Los que van se encantarán. Así es Azafrán. Un menú ejemplar, una atención digna de admirar, un ambiente que te pide quedar, que te  pide volver y que te pide con frecuencia regresar.  Todo es ejemplar, y hasta la cocina podrás observar. Su gran vidrio en el centro al final, es signo de la transparencia que tiene su arte de cocinar. Su área para sentar te da suficiente privacidad, no importa dónde te sientes o que tan alto quieras hablar. Yo solo escucho lo que en mi mesa se ponen a conversar.

Para mí, los chicharrones de cordero es algo de lo más particular que no puede faltar. Esto es parte para de las entradas con las que te recomiendo empezar. Te agregan un pulpo con una salsa que parece tener algo de humus, que no quieres parar de devorar, pero antes de todo esto, con su pan tendrás que empezar. Es tan bueno, que no requiere mezclar. Tan solo aceite de oliva deberás procurar. No se cómo hacen para arreglárselas para hacer semejante pan. Me traen una bolsa y muchas más podrían traerme para deleitar. Su empaque original, te dice que ellos mismos hacen su pan.  Las croquetas también son dignas de mencionar, pero algo debes guardar para el resto de los manjares que ellos te ofrecen preparar.  La verdad es que yo siempre digo que los españoles nacieron para cocinar.  Ese carpaccio de atún, mejor imposible quedar. No he visto ningún lugar donde hagan un mejor risotto en su tinta o el de queso que viene en el plato del “short rib”.  La verdad es que esta experiencia no la puedes obviar. Y eso que aún no pruebo sus pescados que sus “saloneros” también te podrán mencionar. Ellos están claros en lo que te pueden recomendar.

Con más visitas, creo que más recomendaciones podré dar. Azafrán es sinónimo de manjar. El Chef Alvaro Perrino merece un reconocimiento ejemplar. El menú no es largo pero la calidad es espectacular. Si quieres ir a un buen lugar a comer, Azafrán podrás visitar, conversar, comer y disfrutar. Si no has ido, recomiendo pronto llegar.

 

Donde Pedro, Jaleo o Café Balear

Donde Pedro, Jaleo o Café Balear?

Empiezo con la pregunta porque cuando quiero ir, digo vamos donde Pedro? Mis amigos preguntan, dónde es esto? Y les tengo que decir que en su momento se llamó Jaleo, pero ahora esa casa, Café Balear, la ha adoptado con su nombre y como su lugar residencial.

Café Balear siempre fue un lugar dónde el apetito sale a bailar, dónde el gusto se logra expresar y los deleites se presentan para conocerse y cantar. Un lugar donde mi suegro (Chivo Ortiz) solía por no decir a diario, con frecuencia almorzar. Un lugar donde aprendí a vinos blancos seleccionar para comer uno que otro manjar del mar. Y es que la lista de vinos la han armado con detenimiento. Cuando los pidas con la comida, llevarás una fiesta por dentro.

Debo decir que el lugar físico actual siempre ha sido acogedor. A mí me gusta comer adentro, me siento como si estuviera en una cueva pero como en el cielo y no como en el infierno. Está la gente que le gusta afuera. Lo bueno de esto es qué hay mucho espacio, puedes invitar a mucha gente y a medida que va la gente llegando, puedes ir mesas juntando y terminas con una mesa tan ocupada como cuando todo estaba empezando. En esta área hay más espacio y por mi lado no hay problema en que lo escojas, el problema para mí sería que fueras y no comas.

Es que solo hay un Pedro. Es el único en el país que he visto que te pone de menú, un tablero. Esto quiere decir que fácilmente puede ir cambiando de variedad con el tiempo. A veces podrás pedir algo que ya no está en el tablero, pero que aún se mantiene escrito en los vientos… de estos, hay cientos y que recuerdes los que te gustan, te recomiendo. Es que sus platos pueden darte un placer con recuerdo eterno. Tendré que explicarte algo de ellos, y recomendarte los que tienen de Pedro su sello. Tendrás que probar algunos de ellos.

A pesar de que el menú esté en un tablero, puedo decir que es extenso. Tienes entradas, platos fuertes y postres con sabores inmensos. Creo que debes empezar en entradas con varios platos diversos. No gastes tiempo con una tabla de quesos, arranca con el pan con tomate; es tan bueno que su descripción empieza con P y luego viene la madre.

El único lugar en Panamá que conozco dónde te ofrecen huevos rotos. Esta entrada calma el hambre de varios monstruos. Hay unas carimñolas de cordero. Vienen con una salsa de yogurt que le dan un toque de lo más placentero. El chicharrón de pescado es más rico que el carajo. Es en serio, no es relajo. Tú puedes irte con las entradas y por no tener más espacio regresar al día siguiente. Pero si no has probado los callos con garbanzos al estilo Balear, tendrás por tu bien que regresar.

El día que logres comer los platos fuertes, te sentirás con mucha suerte. El cochinillo es un plato para hombres y no para chiquillos. La costilla ahumada, te recomiendo darle una probada. El arroz meloso es más que sabroso. Ese tiene guandú, imagínate tú. También te hace paella, y fideua de mariscos que toca darle mordiscos. Pedro parece que tiene experiencia vasta en la pasta. Mi esposa siempre la pide con langostinos y Peperonchini. A veces pasta corta, pero la mayoría linguini, o spaguetini. El hacia una tuna, si no me equivoco con una crema de manchego. Esto así tan bueno, no hay derecho.

Me dicen que tiene tremendos postres. Pero cuando termino con las entradas y platos fuertes, no hay espacio que me sobre. Algún dia probaré su cazuela de chocolate, y probablemente me pueda comer una crema catalana. De cualquier manera, ir a comer donde Pedro, me dan a cada rato muchas ganas. Aún mejor si voy con los que llamo de hermanos y hermanas. Te invito donde Pedro. Te garantizo que ese día ganas.

La Casa del Marisco

Intento hacer un recuento de todos los restaurantes que experimento. Hay algunos que repito más, por el placer que produce su encuentro.

Tendría que empezar por La Casa del Marisco. Este sí que se lleva el premio. Entre los mejores restaurantes de mariscos en Panamá de todos los tiempos. Esto no es un cuento. Yo con los restaurantes no miento.

Desde que estaba en la avenida Balboa y ahora que se han mudado al área bancaria, la experiencia no ha dejado de ser extraordinaria. Su atención goza de alta calidad hospitalaria, y sus instalaciones dejan tan buena experiencia como la culinaria. Muy buen ambiente con salones privados, y el gran salón afuera, atrás no se ha quedado.

Del menú, te recomiendo con que empezar, que tomar y con que terminar.

Hablemos primero de sus almejas al vino, estas combinadas con su pan son un delirio. Después de probadas, no volverlas a comer es un martirio. No mezcles con mantequilla el pan, no gastes pólvora en gallinazo, ni gallina. Aguarda que lleguen tus almejas y si son muchas personas tendrás que pedir más de un platillo. Se van acabar más rápido de lo que clava un martillo. Siempre pide estas con un Martin Codax Albariño, pero pide la botella porque si pides por copa le restaras al lugar cariño. Marcan el precio de la copa, como para que pidas la botella como incentivo. Ya yo lo he aprendido. Para mí nunca ha sido un problema, excepto cuando se está acabando y no da para pedir la segunda botella. Talvez para algo sirva esta querella.

Combina tus almejas, con unas increíbles croquetas. De jamón serrano, y de queso manchego. Ir a este lugar para no pedir algo tan bueno? La verdad no hay derecho. Del dicho al hecho, hay mucho trecho, y de que estás croquetas son buenas, es un hecho. Siempre pido las mismas entradas, y aunque tengan más selecciones, me quedo con mis originales decisiones. Por ahora, no sabría darte más recomendaciones.

Diría que en mariscos o pescados te concentraras. Después de esas entradas, necesitas cerrar con algo menos pesado que filete o entraña. Y por el nombre creo que podrías adivinar, que ellos son especialistas en frutos del mar, puedes tomar mi palabra, aquí no te va a ir mal.

Estando de acuerdo en iniciar con platos fuertes, te diría que los calamares en su tinta, tienen de los mejores sabores y la mejor pinta. Comerlos con arroz es como comerse un plato de Dios. Sino quieres cosas con tinta, puedes probar unos langostinos a la sal que de lo grande, parecen estar en cinta. La cáscara provoca tragarla, también con arroz creo que debes acompañarla. Si quieres algo con mantequilla por haberlo obviado en el pan, pide langosta que ellas mucho gusto te darán, pero creo que mejor es el centollo. El único tema es que me parece que no siempre se obtiene, y en presupuesto puede ser lo más caro que tienen. Ese, del asunto es el meollo. Aquí la verdad en mariscos hay de todo, así es que no hay mayor rollo. Hay para varios antojos. No he probado más mariscos, así es que ahora podré saltar a los pescados que más de uno he probado.

En pescados, la corvina con almendras y ajos, es más rica que el carajo. Con arroz o patatas también las acompaño. Puedes pedir lo mismo en mero, por cualquiera de los 2 platos, yo me esmero. Después de varios intentos con estos platos, cambiaría a la guabina a la bilbaína. Esto de la bilbaina también lo preparan en mero o corvina. Aquí hay sabor concentrado y el que lo pide con patatas, goza de sabiduría. Agregarle arroz tampoco mal vendría. A este plato, no se le puede hacer mejoría. Si pides este plato de lo mejor te iría. No sé si la paella es la mejor referencia. No es querella, pero con tantos platos buenos no he podido enfocarme en ella. Aquí mi hambre se convierte gallega.

Después de semejante manjar, los postres tendrás que probar. El cuadro leches es un verdadero sueño para que no deseches. Ese cuatro leches con arequipe, digo que con este no hay quien compite. Pero también hay crema catalana, y con este postre no se pierde sino que siempre ganas.

La cuenta no sale barata, pero a pesar de esto, volver siempre dan ganas. Casa del Marisco, hazme el favor, no te vayas.

 

¿Qué significa Comer?

Comer es mucho más que desayuno, almuerzo y cena. Es mucho más que alimentarse o selección de comida a escoger. Es mucho más que un horario de tu itinerario. A continuación les explicaré lo que para mí significa comer.

Antes que nada, debemos decir, que no es lo mismo comer si no hay de beber. Esto desde un principio lo debes saber. El comer es un ritual que debes aprovechar y un deleite que deberás disfrutar. Salir a comer es de las cosas más especiales que puedes hacer. La comida no es lo único que debes escoger, ya que la compañía hace una gran diferencia al comer. Una buena comida sin compañía, es como un matrimonio sin mujer. Es como bailar sin música, y es como tener un libro abierto sin poder leer.

Comer es estar con tu familia, hablando de tus anhelos, tus objetivos y de lo que quieres hacer. Comer es un momento para temas importantes tocar por placer. Comer no es solo desayunar, almorzar y cenar. Comer es más que comer. Pero el desayuno, el almuerzo y la cena es parte del que hacer, así es que vamos a ver qué hay de por medio en este placer.

Comer es desayunar y prepararte para un buen día esperar y desearle a tus queridos un día espectacular. Es tomarse un buen café, agua bien fría o un té. Es comerse una fruta por la mañana, y si es fin de semana una mimosa o una champaña. El desayuno es el inicio de tu destino. Es el primer paso y la primera comida del día. Lo que tú necesitas en la mañana es algo de cafeína. Y no te me vayas a confundir con cocaína. Hay por ahí unos cuantos que se creen que es mejor esto que ir a la cocina. Terminan todos hechos una porquería. Si arrancan el día así, imagínense ustedes como y donde terminan.

Una buena conversa, una carcajada con el café, yo con mi padre me echaba mi charla, y con mi hija esta tradición pretendo explotarla. Esa hora la quiero dejar para ella reservada, con gusto invitamos a mi ahijada y en el fin de semana es para mí enamorada. Es un brunch en familia para que me cuentes qué tal estuvo el mes. Empieza bien tu día y aprovecha comer después de correr. Conversar más de lo que leas al comer es consejo sabio que puedo ofrecer. Empieza tú día en familia y aprovecha de ellos su compañía. Experiencias humanas son excelentes mezclarlas. Nadie debería tener que desayunar sin hablar o solo en la cama. Si tienes que hacerlo, pon CNN, que ellos transmiten a cualquier hora de la mañana.

Si logras sacar un tiempo, trata de sacar unos minutos y compartir con quienes te acompañan. No es el tiempo más importante, ni donde más cuentos podrán echarse, pero ese inicio y lo que vas hacer en el día, vale la pena contarse. Al menos que puedas decir, te quiero, que te vaya bien y te veo en la tarde.

A veces puedes empezar con el dicho a tu esposa que tu pasión por ella está que arde, nunca está de más hacer alarde, y celebrar el amor que es bueno en la mañana y también en la tarde.

Espero que lo hagas bien, no te lo saltes, y comas algo antes que salgas, no olvides un buen café y un buen vaso de agua, sin importar si tu preferencia es dulce o salada. Entre semana procura a tu guía alimentaria, seguirla y no abusarla… mantener un plan en la semana te sirve para descarrilarte un día en el fin de semana.

El almuerzo es a la mitad del día. Es el medio tiempo, es el receso, es el recarga baterías, para seguir en la tarde y terminar bien el día. En la semana te diría que lo mantengas corto, de lo contrario te puedes quedar dormido y no te rinde el día. Debe ser corto, y conciso pero come con calma que si vas de prisa te da indigestión y eso sí que no da risa.

A veces vale la pena mantener tu agenda y seguir hablando del tema del día, pero la mayoría del tiempo es preferible cambiar de canción y hablar de otro tema, distraerte con algo te ayudará con el resto del día.

Ahora bien, los almuerzos en el fin de semana son diferentes y podrás hacer lo que te da la gana. Puedes convertir tu almuerzo en cena de gala y dormir temprano para amanecer después clarito, en otro día bien temprano mucho antes del mediodía. Aprovecha el almuerzo para algo especial como invitar a una tía querida. Como tomarte una copa de vino blanco fría y una ensalada y algo ligero para aguantar el resto del día. Para cortar la mañana, arrancar en la tarde y prepararte a lo mejor que es la noche.

Estamos entrando en tremendo terreno divino, lo bueno de vivir y lo bueno que es convivir con una copa de vino, con buena compañía, ya que a veces toca estar afuera de la cama. No todo es sexo y hacer plata. Hay otros campos en donde la vida te da recompensa y te paga. Con los amigos y con la familia no pueden faltar buenos almuerzos. Un almuerzo sin compañía es como una canción sin melodía. Hay que estar en mente con la procesión y con una sinfonía.

Los almuerzos son especiales para hablar de temas filosóficos, complicados y triviales. Hacer análisis, ver posiciones, y estudiar posturas es cosa diurna. La fiesta la dejamos para la velada y la cena nocturna. El menú del fin de semana es generoso en la noche como en la mañana, pero debes escoger en donde invertirás tus manzanas. No puedes pasar todo el día en esta trama. Tienes que seleccionar una de dos para no levantarte averiado mañana. Ante la duda, siempre es válida la opción de ensalada.

Hablemos de la cena, mi favorita de todas las veladas. Suelta las riendas que la relajación es la encargada y si estás conmigo tienes una invitación especial para pasarla con carcajadas. Este momento se lo doy normalmente a mi esposa enamorada, la gente que me acompaña y aquellos que me caen bien y les gusta estar bien acompañada. Si estás conmigo en una cena y no es de jornada y faena, es porque eres buen amigo, de esto puedes tener certeza. Yo en la cena procuro evitar encrucijadas y pasarla bien dispuesto a pagar cuentas caras.

Es el momento para probar otras cosas, y experimentar cualidades culinarias. Celebrar y cantarle a la vida, echar al aire una cana, tomarte un vino y preparar la antesala para seguir la fiesta en noche de bengala. Pero procura siempre que a tu pareja le den ganas. Si no logras de noche que sea temprano por la mañana. Para esto, recomiendo una buena cena pero no tan pesada, una buena sobremesa, caliente o helada y un digestivo para terminar tu noche como quieren los Dioses, desnudo en la cama.

En fin, comer es vivir, y comer es convivir. Si me llamas para desayunar, almorzar o cenar, procuraré estar allí. Avísame con tiempo para con otros compromisos no coincidir. Vámonos a comer y vámonos a vivir.