La vida es una sola experiencia.

La vida es una sola experiencia.  Hay momentos para reír, para pausas tomar, para aprender y meditar, para llorar, para hablar con algún ser supremo espiritual, y hay momentos para celebrar.

Los errores son aprendizajes que pueden hacerte más fuerte. La disciplina es una gran maestra para hacer grandes cosas, y las circunstancias de la vida enderezan caminos que pueden haber estado torcidos. En la vida, toca jugarla como quieras, y no todos estamos equipados para jugar la misma partida. Lo cierto es que hay que tratar de hacer lo que dicte el corazón pero siempre la experiencia ayuda a confirmar esa convicción. Es alma, mente y corazón. Son las tres juntas porque a falta de una vas a sentir dolor.

La zona de confort es enemiga del crecimiento personal. Toca gran valor hacer cosas nuevas y la incertidumbre puede traer enorme ansiedad, pero puedes lograr darle bienvenida si logras mirarla como una oportunidad de aprendizaje. Vencer el miedo se logra entendiendo que una derrota es un aprendizaje y puede ser de mayor valor a una victoria que llama a un siguiente reto. 

A veces las cosas ordinarias son más especiales que las extraordinarias y toca recordar sacar tiempo para ellas.  Es importante recordar que las cosas siempre pueden estar peor, qué hay muchas personas que sobreponen situaciones de mayor dificultad. Que uno no siempre es tan especial como cree y que es tan importante compartir ideas como recibirlas. 

La tendencia relajada es de disfrutar los paseos y no ponerse mucha presión,  lo cual no es malo, pero uno no debe pecar de obviar ponerse metas difíciles; Además, siempre viene bien tener una estrategia  y un plan para hacer las cosas. La disciplina, y los detalles de estrategias son necesarios para lograr metas más grandes que las anteriores y por eso el compromiso de adquirir ese esfuerzo adicional, se debe tomar en cuenta el espíritu, la familia, y los amigos.

Los años difíciles, también son una bendición a la misma vez, por ser uno de crecimiento como ser humano.  Normalmente los años difíciles son de  extrema reflexión e introspección; Toca expresar menos ideas para aprender y asimilar mensajes de fabulosas personas. Toca dar menos opiniones para escuchar ideas de grandes pensadores.  Toca revisar logros, fracasos, errores que no dabas cuenta que hacías. Los riesgos que estás dispuesto a tomar en la vida para aprender aún más de tu persona, el tiempo que estás dispuesto a dedicarle a las cosas y los procesos de crecimiento y aprendizaje que aún a edad adulta se pueden seguir experimentando 

Disfrutar el camino es la parte especial de cualquier aventura, pero cada uno tiene su estrategia donde no debe existir una confianza desmedida o un temor que no permita dar la determinación que entrega cualquier ganador.  A la misma vez, siempre toca preguntarse y saber si estás dispuesto hacer los sacrificios que tienes que hacer para lograr las metas que te propones. 

El talento solo no hace las victorias. La determinación logra más por su cuenta pero la combinación de ambas puede llegar aún a mayores cosas. Por eso debemos buscar siempre cosas que nos apasionen y que disfrutemos hacer. No hay nada que acelere más la destreza en algo que unir la determinación y pasión para lograr una meta. No permitas que un error te haga abandonar una meta, pero tampoco dudes en cambiar de dirección para alguna meta si tu alma, mente y corazón te lo indiquen.

Muy importante es no juzgar sin entender enteramente, por la fácil separación que se crea al tener diferencias que en lugar de entender que somos diferentes personas, se genera una indiferencia que no logra sostener una amistad una vez tan especial como el mejor de los vínculos que creas en algún momento. Creer ser dueño de la verdad es como tirarle la piedra a un pecador sin recordar que todos somos pecadores. 

Lo cierto es que cada uno traza sus pasos. Los resentimientos debemos olvidarlos, habrán cosas que no podamos aceptar, otras asimilar y otras más difíciles que tocará la página pasar. Y ante grandes problemas, gran alma, mente y corazón para resolverlos y sobreponerlos. 

La vida es una sola experiencia que dependerá como decidimos experimentarla. 

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