Querida San Blas

Voy para un atardecer en San Blas cargado en compañía, con mi esposa María, mi hija Maripaz que cumple otro año más, mis familiares Ivhanna y Néstor, Haydeé y Eddie, Irma y Alex, y unas parejas de amigos que se llaman Ana y Kanka, Pundy y Gusi, Conchita y Amury, Jezabel y Pepe, Begoña y Jaime, Dulce y Nelsón, Patricia y Jesús, y finalmente Rosa y Nunzio.

Imagino un atardecer especial, una vista espectacular. La puesta del sol me va hacer pensar, el ron que me tomaré me hará disfrutar, y el servicio del Discovery me hará gozar. Una palma más alta, me alzará la vista y en sentimiento me llegará al alma. La brisa del mar, el cielo dorado y el resplandor te pueden hacer hasta llorar.

Mi querido San Blas, en tu horizonte veo mi profundo norte, veo mi alma, mi persona, mi destino. Me veo en el espejo y siento que soy divino. Es que tú eres algo especial de mi país. Eres como para Francia es París. Eres una inspiración, eres la mejor canción. Me mueves y buscas en mí, la mejor actuación. Tus paisajes son la mejor atracción, llenan mi espíritu de ideas y de pura ilusión.

Me entrego totalmente en simplicidad y me encanta que esto es solo posible con una mezcla de mil islas y mi complejidad. La vida es simple y compleja y en esta isla es que yo encuentro que el secreto es el balance entre lo simple y lo complejo; lo honesto que es de lo más lindo. Lo leal y lo más fiel. Lo de corazón y lo que carga mi piel.

Tus nubes de noche, me piden olvidarme de cualquier reproche. Miro arriba a las estrellas, y se eliminan todas mis querellas. La tranquilidad del mar y el día entero en palabras hacen mi alma quebrantar.

Clase de motivación que has traído a colación, yo no me olvido de lo que tú tierra me ha dado como inspiración. Listo como guerrero, arrodillado como santero y dispuesto como un obrero, es que yo canto tu canción.

Mi querido San Blas, no te olvidas que yo soy un fiel residente en tu vecindad. No son solamente los Kunas que tienen derecho a tú belleza y tú natural hospitalidad. Démosle a los Kunas el gran mérito de haber esta belleza natural conservar. Yo estoy de acuerdo con estas islas dejarlas tal cual así como están. Es una belleza y probable me quiera quedar. Pero tengo otras cosas que quiero lograr, y espero que las logre alcanzar. Si tengo problemas, regreso y en tus montañas procuro consultar y mis problemas solventar.

San Blas, tú eres la única novia que me hace ser infiel, que me hace pensar en mi piel, que me recuerda que vale la pena ser fiel, no sólo por lo espectacular de mi esposa, sino también porque en mi familia me enseñaron a no traicionar a la que comparte contigo la miel.

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